Un agente no es un chatbot: la diferencia es el cierre
La pregunta útil no es qué tan bien conversa. Es quién termina la tarea.
Inteligencia artificial aplicada
Antes de comprar una herramienta hay que escribir la tarea: quién la hace, cuánto demora y con qué regla se decide. Recién ahí se sabe qué se ahorra. A veces la conclusión es que todavía no conviene, y esa también es una respuesta.
Dónde falla
Lo que no está medido, automatizarlo solo lo hace más rápido y sigue estando mal. Por eso el orden es fijo: primero se mide, después se automatiza.
Si el proceso no existe en una hoja, con pasos, responsables y reglas, no hay nada que automatizar todavía. La herramienta va a automatizar el desorden y lo va a hacer más rápido.
Un chatbot contesta y el trabajo vuelve al escritorio de siempre. Un agente termina: busca el dato donde está, aplica la regla, escribe en el sistema y deja el resultado listo para revisar.
La mayoría de los proyectos que fracasan comparten el mismo origen, y no es técnico: nadie escribió qué se quería saber antes de comprar con qué averiguarlo.
No falló el modelo. Falló que nadie escribió dónde vivía el dato.
El orden
Ninguna de las tres es técnica. Por eso el proyecto se decide antes de elegir la herramienta.
Los sistemas de agentes de los que habla esta página los uso todos los días, en una operación con presupuesto y equipo a cargo. No son una demostración: son la herramienta con la que trabajo.
Acá no hay un número de horas ahorradas: el ahorro depende del proceso y no hay dos iguales. Lo que sí se puede revisar está a un clic: el perfil en LinkedIn, la formación y la trayectoria, y las notas de acá abajo.
Notas
La pregunta útil no es qué tan bien conversa. Es quién termina la tarea.
La mitad de los proyectos de automatización son, en realidad, proyectos de orden.
Casi todos los proyectos de IA que fracasan comparten el mismo origen. No es técnico.
Capacitación
Primero la pregunta, después el proceso, recién ahí la herramienta.
Cada módulo termina en un ejercicio. Es para equipos que la van a usar mañana, no para una audiencia que la va a mirar.
Contacto
Escríbeme con el problema, no con el encargo. La primera conversación son 15 minutos y sirve para saber qué se necesita, o para descartar que haga falta.